Más de 100.000 inmigrantes, la mayoría menores de edad y personas con arraigo, accedieron el año pasado a un permiso de residencia por "motivos excepcionales". Así mismo, se desplomó la cifra de autorizaciones iniciales de residencia, con caídas que llegaron en algunos casos al 90 por ciento, principalmente entre quienes solicitaron trasladarse legalmente a trabajar a España.