Roma, 7 de enero de 2010. Desde el pasado 13 de diciembre, un grupo de inmigrantes y activistas de derechos humanos, se encuentra en huelga de hambre para denunciar la lenta "burocracia xenófoba" de la Administración italiana. Los dilatados tiempos de espera en los trámites de renovación y concesión de permisos de residencia y trabajo, que pueden tardar hasta un año, es la causa de esta singular protesta.
La iniciativa fue lanzada por Ouattara' Gaoussou, miembro de la Junta de Radicales Italianos. Junto a él, son unas 300 personas en huelga para "exigir que se respete el tiempo previsto en la Ley para la concesión y renovación del
permesso di soggiorno". Este plazo estipulado en la Ley es de 20 días. Pero según Gaoussou, no llega en menos de 7 y 8 meses.
Entre otros, se encuentran Otto Bitjoka, presidente de la Fundación Ethnoland, representante de los inmigrates en Milán, Mario Staderini, secretario de los Radicales Italianos, Rita Bernardini, parlamentaria radical electa por el PD, Luigi Manconi, director de
innocentievasioni.net y
italiarazzismo.it, Anna Maria Rivera, docente de Etnologia y Antropología Social, y Shukri Said, actriz y secretaria de la Asociación Migrare.
"Vas a Correos, entregas los documentos, pagas 72,50 euros, y ellos te dan un recibo postal y te dicen que te llamarán para tomarte las huellas (...) El problema es que tardan mucho tiempo, y mientras tanto no puedes viajar ni hacer ninguna gestión porque tienes todos los papeles caducados: el viejo permiso, la tarjeta sanitaria, el código fiscal...", es el testimonio del peruano Gustavo Ñaubari
para el diario El País, que vive en el país desde hace ocho años.
Redacción
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