Primero fue la Directiva de Retorno, aquella de 'la Vergüenza', la misma que ampliaba el plazo máximo de detención de personas indocumentadas hasta 18 meses; la misma que permite a una autoridad administrativa, y no exclusivamente a un juez, la detención de los 'sin papeles' en los CIEs, y que establece la detención de menores no acompañados; la misma que, en definitiva, retrató la intención de la política europea frente a la cosa migratoria. Todas las organizaciones sociales pusieron el grito en el cielo, hubo movilizaciones, manifestaciones, caudales de tinta condenando la directiva en los periódicos, palabras de repulsa contra la actitud represiva de los eurodiputados. Todo el rechazo manifestado por una parte de la sociedad quedará para siempre en los anaqueles del anecdotario, porque a la Directiva de la Vergüenza no se le tocó ni media coma.
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