"En Quito me ponen al lado de Eloy Alfaro... y un poquito más arriba de Dios, je"
TribunaLatina.com habló con el entrenador de la Liga Deportiva Universitaria, uno de los clubes más populares de Ecuador, que acaba de llegar llegar a la final de la Copa más importante del continente.
-Me imagino la alegría que tenés encima.
-Había perdido la oportunidad en el 2001, cuando con Central caímos contra el Cruz Azul en semis. Por eso esta vez esto es una doble satisfacción, por la revancha de esa vez y por la forma en que lo conseguimos. Cuando empezamos la Copa y nos tocó el grupo 8 (Fluminense, Arsenal y Libertad) dijimos ‘puta que lo parió’, justo es el más jodido. Pero al pasar la primera fase me di cuenta que íbamos a ser muy duros.
-¿Cuál fue la clave?
-Este equipo se hizo puntero a mediados de 2007 y conseguimos el campeonato y la Liguilla. Cuando empezamos el 2008 supimos que a nivel local no nos ganaba nadie y que teníamos que trascender afuera. Los jugadores se pusieron las pilas e hicimos una pretemporada terrible, que ahora también nos permitió pelear el torneo a la vez de estar en la Copa. Parece una boludez pero no lo es.
-Cuando un argentino ficha en Ecuador se dice que está de última.
-En mi país ahora lo valoran. Pero tuvimos que ganarle a Arsenal, Estudiantes (8vos) y San Lorenzo (4tos).
-¿Sos el verdugo argentino?
-No me va eso de ‘verdugo’... lo que me gusta es que les jugamos de igual a igual siendo que ellos tienen un presupuesto mayor. Liga gasta 6 millones de dólares al año en todo el equipo y San Lorenzo invirtió eso únicamente en Romeo, Placente y Menseguez.
-Y pensar que hace un año era todo distinto.
-Recuerdo que me fui del estadio en un patrullero de la policía porque me querían linchar. Toda la hinchada y el periodismo decían que el ciclo estaba terminado y que el presidente Rodrigo Paz no sabía lo que hacía. Por suerte me bancó y acá estoy… al lado de Eloy Alfaro, je. (NdeR: ex presidente y héroe nacional).
-En la Liga también inició un buen recorrido Manuel Pellegrini, hoy subcampeón con el Villarreal. ¿Se te abre Europa con esto?
-Claro que es un paso que me gustaría dar, por una lógica ambición deportiva. Pero dónde te lleva esto nunca se sabe. Estoy muy tranquilo y disfruto del momento.
-Enfrente estará un Fluminense, que también llega por primera vez. ¿Son favoritos por ser brasileños?
-No. Son favoritos porque fueron los mejores de la Copa. Lo dicen las estadísticas: primeros en la tabla general de los grupos. ¡Invirtieron 20 millones de dólares! Y casi traen a Santiago Cañizares del Valencia, imaginate. Eso no quita que vamos a salir a matarnos los 180 minutos.
-¿Vas a ser más precavido?
-Nosotros no podemos cambiar de estilo a esta altura. En el Maracaná (2/7) por naturaleza quiero salir a atacar, pero eso depende de cómo acabe el partido de ida (25/6) en Quito.
-¿Quiénes son los que más te gustan de ellos?
-Los dos laterales: Gabriel (derecha) y Júnior César (izquierda). Este es terrible como pasa al ataque. Después tienen dos enganches, Conca y Thiago Neves, que aportan mucho fútbol. Son el típico equipo Carioca con buen juego y un delantero bravísimo como Washington. Y por último son un club que sabe defender como ningún otro en su país.
-¿Y Liga qué tiene?
-Guerrón, Bolaños, Vera, Araujo, Manso… y un gran espíritu de todos los muchachos.
-Más la altura de Quito…
-El tema es que si tenés un buen equipo a la altura le ganas. San Lorenzo nos jugó de igual a igual; Flamengo hizo cuatro goles en Cuzco y Lanús le empató al Cuenca. Todo pasa por saber administrar la energía, porque si buscas jugar palo y palo, la última media hora lo pasas muy mal. Y más contra un muy buen equipo como nosotros que ya está acostumbrado.
-Hablando de acostumbrados, ¿con qué mensaje despedirías a los hinchas?
-Es hermoso ver que todo el país está con nosotros. A diferencia de Argentina, donde hay mucha rivalidad, a la Liga le llegaron las felicitaciones de todo Ecuador. Eso es un compromiso aún mayor y ojalá que tengamos la posibilidad de poder ganar para que la gente viva lo lindo que es sentirse el mejor de América.