Gustavo Franco. José Manuel Rodríguez conoció las letras de los boleros que cantaba Jorge Negrete en los cancioneros que compraba por tres pesetas. Ya entonces, la música supo burlar al ‘caimán’. “Eran los primeros años del franquismo y no habían relaciones diplomáticas con México, pero sus cantantes eran muy queridos en España”, cuenta José Manuel Rodríguez, vinculado a Radio Nacional de España desde la década de los sesenta, cuando aún se prohibían canciones que hablaban de besos y amores. Muchas de ellas, clásicos boleros latinoamericanos que se superaron a sí mismos, influyendo en la cultura ibérica más de lo que el Generalísimo podía esperar.
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El autor del doble cd ‘Una historia de la censura musical en la radio española’, que reúne 39 canciones censuradas durante la dictadura y que incluye temas latinoamericanos como “Se va el caimán”, del colombiano José María Peñaranda, y “Bésame mucho”, de la mexicana Consuelo Velásquez, contó a Tribuna Latina cómo fue sumergirse en la historia musical de la represión de la dictadura franquista.
¿Qué fue lo que más te sorprendió al hacer esta investigación?
La historia del actor Jorge Mistral [Valencia 1920 – México 1972] que grabó varios discos de vinilo recitando. Se fue a México donde hizo su carrera como productor de cine y teatro, se casó, tuvo familia, pero al final le fue muy mal y enfermó. Un día tomó un arma y se suicidó.
Aprovechando que Radio Nacional de España (RNE) y Radio Peninsular se fueron a una misma sede en Prado del Rey y unieron sus archivos, busqué fichas de Jorge Mistral para transmitir sus canciones. Pero los discos ya no estaban. Alguien había decidido una persona que suicida no podía ir al cielo y ni estar con su voz en el archivo.
¿Y entonces cómo sabían cuando un cantante o autor era censurado?
Todos recibían los informes del Ministerio de Información y Turismo con las canciones no radiables. No tenía fecha fija, pero la enviaban periódicamente. Contenía la letra de las canciones para que las analizáramos. Recuerdo una de Serge Gainsbourg y Jane Birkin, Je t'aime... moi non plus (Yo te quiero... yo tampoco) que fue autorizada porque no decía nada que llamara la atención de los censores. Pero cuando estuvo al aire, se dieron cuenta que incluía gemidos.