Mariana Cantero. España es el primer emisor de remesas de la Unión Europea. Sólo el año pasado, se enviaron desde la península ibérica unos 8.130 millones de euros que mayoritariamente van destinados a América Latina, “casi en un 70%”, según estimaciones de Iñigo Moré, fundador de
Remesas.org, una iniciativa creada en noviembre de 2004 por economistas y analistas para potenciar el papel de las remesas en la economía global.
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Si la crisis económica se instala en el colectivo inmigrante, ¿cómo se verán afectadas las economías de los países de destino?
La elasticidad de las remesas respecto de la renta del inmigrante es limitada. Esto significa que si el inmigrante no tiene renta simplemente no enviará dinero. Si esa renta disminuye, enviará menos. Pero por más que se eleve, su sacrificio no se incrementa: el que cobra 5000 euros manda 400 y el que cobra 1000 también. El inmigrante no envía dinero porque tenga más o menos, sino porque tiene obligaciones allí. Creemos que se seguirá enviando dinero y será difícil que las remesas se reduzcan mucho. Quizás habrá un menor incremento este año respecto al anterior, que estimamos puede ser un 5%.
¿Cómo repercutirán los efectos de este descenso en la economía española?
Pues igual que el que hecha gasolina a su coche: importamos la gasolina y en ese sentido es dinero que sale, que se va. En este caso ese dinero que se envía fuera aparece en rojo en la balanza de pagos (diferencia entre el volumen de dinero que genera y sale de una economía) y genera un déficit, pero no muy importante. Si se enviara menos dinero en la economía española habría un déficit menor, pero eso no significa que fuera beneficioso para nuestra economía.
¿Porqué es más barato enviar dinero a algunos países, como por ejemplo a Ecuador, que a otros?
Porque hay una mayor demanda y eso implica que haya una mayor oferta y los precios sean más bajos. Hay más competencia.
Usted señala que existe poco interés institucional en la organización de las remesas
Hay poca conciencia de la importancia que tiene, pero no solamente en los países emisores, sino también y fundamentalmente en los receptores. Si esos países exigieran que ese interés se manifestara sin duda lo veríamos. Es una ignorancia compartida, de aquí y de allí. Los únicos que conocen este mercado y lo preservan son los propios inmigrantes y sus familias, pero sus gobiernos no. Nunca he visto al Gobierno ecuatoriano decir “vamos a intentar reducir el precio de las remesas” y generar proyectos concretos que lo reduzcan. Nunca lo han hecho. Y esa sería una obligación del gobierno ecuatoriano más que del español, porque al fin y al cabo, es el que se beneficia. El gobierno español ha presentado algún proyecto limitado en este sentido, cosa que no han hecho los gobiernos de países receptores.
¿Falta transparencia en el sector en cuanto a los precios?
Sí. Cuando tomas un café te dan un ticket donde pone su precio. Pero cuando uno envía una remesa no te dicen cuánto ha costado. Esto es por deficiencias en la legislación y la transparencia institucional. Las empresas hacen lo que les obliga la ley, no es que estén incumpliendo ninguna normativa, sino que no hay una ley que les obligue a desglosar cuánto cuesta un envío. La banca tampoco lo hace. Hay países donde esto sí que es obligatorio, como Estados Unidos, por ejemplo, donde sí te dicen qué te ha costado cada cosa con detalle.
El coste medio de una remesa para un ecuatoriano, por ejemplo, son 13 euros. Pero usted explica que el consumidor cree que son 5 euros. ¿Porqué?
Porque en general el consumidor cree que sólo paga la comisión, y que la diferencia entre el tipo de cambio que ofrece el operador y el del mercado no cuenta. Y sí que cuenta, normalmente es mucho más importante el tipo de cambio que se aplica a una remesa que la comisión que nos cobran. Pero como esto no se explica, no aparece en el recibo y si no se informa no se sabe. Si el operador te dijera que él te cambia el dólar a 1,4 pero en el mercado cotiza a 1,5 y multiplicado por 500 euros de envío por ejemplo hay una diferencia de 5 euros, te lo pensarías más a la hora de elegir por medio de quien envías dinero. Esto no lo hacen los bancos, ni Correos ni los remesadores. No es un problema exclusivo de ciertas empresas, sino de todas. Esto no lo explica nadie.