La siguiente cita es el viernes 19 con la proyección del cortometraje Sawasiray-Pitusiray, de Mariana Herrera, y el documental Tambogrande (2007), de Ernesto Cabellos y Stephanie Boyd, que relata la movilización de un pueblo que ha sabido recuperar su tierra y hacerla fértil y que luego ve cómo ésta se ve amenazada por el descubrimiento de un yacimiento de oro en sus entrañas.
Para el jueves 25 la muestra propone el corto
Tiempo de memoria, de Alejandro Legaspi, y
La boca del lobo (1987), de Francisco Lombardi, una historia de ficción que se desarrolla en un pueblo tomado por los militares y amenazado por el grupo guerrillero Sendero Luminoso. El viernes 26,
303, de Eduardo Mendoza, y
La Prueba (2006), obra en la que Judith Vélez relata la travesía de una joven en busca de su padre desaparecido, cierran el ciclo audiovisual.
Pero el menú propuesto por los organizadores no se queda con lo puramente cinematográfico e incluye degustaciones de cortos, permite tastar distintos debates sobre el contexto peruano actual y ofrece variadas entrantes de performance fotográfica.
Como actividad paralela, Fedelatina (C/Nou de Sant Francesc, 15. Gótico) acoge la exposición del fotógrafo malagueño Edu Rosa “Perú, cuaderno de viaje”.
No podía faltar la correspondiente degustación de gastronomía peruana, regada de danza tradicional y música en vivo.
Una mirada al Sur cuenta ya con dos exitosas ediciones llevadas a cabo en Madrid, que sirvieron como plataforma para exportar la iniciativa a Barcelona. Córdoba, San Sebastián y Estocolmo son las próximas metas de la muestra.
La edición de Barcelona de Una mirada al Sur está organizada por la Asociación Contrapunto Multimedia y la Asociación Asistencial de Ayuda al Perú (PAYPE), y cuenta con el apoyo del Consulado General del Perú, el Ayuntamiento de Barcelona, la Secretaría para la Inmigración de la Generalitat de Catalunya, Casa Amèrica Catalunya y la Cátedra UNESCO de la Universitat Ramon Llull, además de la colaboración de
Tribuna Latina.