Proyecto de la ONG Intervida
Comunidad rural de El Salvador accede a la electricidad mediante celdas solares
Madrid. La energía eléctrica supone para las personas de cualquier lugar del mundo tener acceso a servicios básicos y al desarrollo. Sin embargo, todavía un tercio de la población mundial (aproximadamente 2 mil millones de personas) carece de acceso a servicios modernos de energía, según datos aportados por Naciones Unidas en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en Johannesburgo en 2002. La mayoría de ellos vive en los países pobres del planeta, sobre todo en las zonas rurales.
En el área rural de El Salvador, aún el 24 por ciento de los hogares no dispone de electricidad, según datos de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples 2006. Además, 13 por ciento sigue usando queroseno y 10 por ciento utiliza velas, lo que también supone un riesgo para la salud y seguridad de las familias.
Carecer de electricidad les condena a una situación de desventaja y desigualdad, ya que limita sus oportunidades de desarrollo. Disponer de ella les permitiría estudiar en horas vespertinas y nocturnas, realizar actividades artesanales o productivas y mejorar sus condiciones de vida en general.
En ese contexto, la ONG Intervida está apostando en ese país centroamericano por la energía solar para poner en marcha proyectos de electrificación en las comunidades donde no hay servicio de energía eléctrica. Este es el caso de una comunidad del cantón La Joya, en el municipio de San Vicente, donde desde hace unos meses sus más de 300 habitantes disponen ya de electricidad.
Además, cabe destacar que esta comunidad está ubicada en un Área Natural Protegida y los sistemas eléctricos basados en energías renovables como la solar producen, gracias a las placas fotovoltaicas, electricidad limpia, sin ruido, sin peligros ni contaminación y ayudan a conservar el medio ambiente.
Ahora, al disponer de más tiempo con iluminación la jornada laboral de los habitantes se puede extender y los niños pueden realizar las tareas escolares en sus casas sin estar pendientes de la oscuridad, e incluso prolongar las actividades escolares y educativas. También la comunidad, gracias a la electricidad, puede organizar reuniones nocturnas, talleres de formación, fiestas culturales y otras iniciativas.
Intervida