Los platos fuertes del festival fueron las actuaciones de la noche. A las 21:20 los franceses de Le peuple de l’herbe se subieron al escenario y comenzaron a calentar el ambiente. No era la primera vez que los lyoneses se presentaban en Barcelona, ya lo habían hecho hace tres años, como soporte de Sergent García en la Sala Apolo. Pero la incorporación del trompetista y tecladista N’Zeng hizo que este
show diera un giro completo, con un sonido que los acercó al acid jazz de los noventa, sin perder ni un poco de la energía habitual de la banda.
Luego llegó el turno de los madrileños Canteca de Macao, un combo nacido en el barrio del Rastro. Presentaron un directo potente y contundente, que mezcló elementos de rumba, reggae, ska, flamenco y punk y al cual sumaron un
show de danza y malabares con fuegos incluidos.
Sobre las 23:30 la gente comenzó a moverse de un escenario al otro, tocaba el turno de Amparanoia, uno de los grupos más esperados de la noche. Este año Amparo Sánchez anunció la despedida del grupo y el Cruilla se presentaba como una de las paradas del Bye Bye Tour. Apoyándose en una banda multitudinaria, formada por unos diez músicos venidos de lugares tan diversos como Bulgaria, Suiza, Venezuela, Cuba y diversos puntos de la geografía española, Amparo dio un concierto muy emotivo en cual repasó gran parte de los éxitos que fue cosechando a lo largo de los once años de vida de Amparanoia.
Sonaron temas como
En la noche, Somos viento (dedicado a los zapatistas),
Mi amor se fue, Buen rollito y
Ella baila bembe. Un video que documentaba los distintos momentos de la vida de la banda sirvió de telón de fondo para todo el concierto. Amparo reivindicó en todo momento el papel de la mujer y abogó contra la violencia de género. Era una noche especial, su hijo cumplía 10 años y Amparo lo invitó a subir al escenario a bailar con ella.
Y con los ánimos ya bien caldeados, tocó el turno de los londinenses de Asian Dub Fundation. Fue el directo más explosivo de la noche, la incendiaria mezcla de drum and bass, hip hop, ragga, electrónica, potentísimos
riffs de gitarra y letras con alto compromiso político y social no dejó indiferente a nadie. Bastaba con subirse un poco a las gradas del Parc del Fòrum para ver a la gente saltar de manera casi descontrolada. Anticiparon temas de su nuevo álbum ‘Punkara’ y tocaron hits como
Flyover. La denuncia social vino de la mano de
We want your oil y
Fortress Europe, una crítica a la durísima política de cierre de fronteras de la Unión Europea.
Eran ya las 2:30 de la madrugada, pero el Fòrum seguía poblado de gente. Entonces subieron al escenario la cantante brasileña Lilian Vieira y los cinco integrantes del grupo Zuco 103. El combo holando-brasileño dio cátedra, fusionando la más fina electrónica con la sensualidad y cadencia de la música brasileña de raíz. Entonces el Fòrum se transformó en una gran pista de baile al aire libre. No faltaban los brasileños que bailaron como si estuvieran en medio del sambódromo de Río. El grupo interpretó temas de varios de sus discos y se despidió con una versión del clásico tema
Na Mangueira, un tributo a la famosísima Escola do Samba de Río.
Y cuando todo el mundo se preparaba para irse a casa, eran ya las 3.30 de la madrugada, aparecieron La Always Drinking Marching Band y la Banda del Surdo, se mezclaron con la gente, tocaron sus fanfarrias y pusieron el broche de oro a una jornada intensa y festiva.