Se está machacando a la gente para hacerla sentir culpable. Así será más fácil imponerle sacrificios, duros y largos. Si se la llega a convencer de que es culpable, quizás no solo llegue a pasar estrecheces resignada, sino incluso contenta, para el bien de la colectividad. Con su sentido de la culpabilidad interiorizado, fácilmente se autoinculpará. Incluso puede que llegue a pedir perdón en alguna procesión de Semana Santa. “¡Asumo, Señor, esta cruz, por mis pecados!” .
Pero el ciudadano no tiene la culpa, señores políticos, banqueros y estafadores. Los grandes responsables de la gran crisis son ustedes. Los que han dirigido el gran cotarro del país, los que han manejado los dineros grandes y los que se han embolsillado con grandes obras públicas despilfarradoras o con comisiones putrefactas no son los ciudadanos normales y corrientes.
Ustedes han llevado la batuta del enorme desconcierto, han urdido los tejemanejes económicos y financieros, o han llenado a rebosar los paraísos fiscales, de allá y de acá. No intenten derivar responsabilidades. Los primeros que deben purgar sus errores o sus culpas son ustedes. No insistan en ‘cargar el muerto’ a la ciudadanía. No intenten que la gente se vuelva rematadamente masoquista, cosa que casi ya están consiguiendo, a la vista de la enorme resignación y la gran disposición a ofrecerse en el altar del sacrificio a estos falsos dioses...
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