Francisco Moreno
El domingo, el que pueda, que vote
Tras el segundo debate Zapatero-Rajoy, la campaña electoral encara su recta final, con la sensación de que los votantes ya han tomado su decisión y que los últimos dias de campaña sobran.
Según las encuestas, el PSOE mantiene una pequeña ventaja sobre el PP, aunque no puede decirse que la victoria de Zapatero sea segura. La participación será clave, pues los analistas coinciden en que los votantes del PP están más movilizados que los del PSOE, aunque la tendencia se ha ido equilibrando más por la desconfianza que genera un PP radicalizado que por el entusiasmo a favor del PSOE.
La mayoría de personas votan más por una identificación sentimental que por un análisis concreto de las propuestas electorales. En este sentido, el perfil del votante de cada partido está claramente diferenciado. El PP se dirige al votante conservador, al empresario, a quienes tienen una visión uniformista de España y a quienes se identifican con la doctrina oficial de la Iglesia.
En materia de inmigración, el votante del PP tiende a verla como algo indeseable que genera delincuencia y problemas de servicios públicos. Son más hombres que mujeres, más viejos que jóvenes. Más de Madrid que de Barcelona, más de Valencia que de Sevilla.
El votante socialista es más laico, menos centralista, más abierto a la diferencia, más preocupado por los servicios públicos que por los impuestos. Más de la periferia que del centro. Más mujeres que hombres, más jóvenes que viejos. En materia de inmigración, es más tolerante que el del PP, sin perjuicio que no es el que más se beneficia del inmigrante. Más trabajador que empresario.
Sin duda es un retrato robot muy personal, pero que se basa en las encuestas y en los resultados electorales de la última década.
Según en qué perfil uno se siente más cómodo así acostumbra a votar. Sea cual sea el vuestro, el que pueda, que vote. A las opciones mayoritarias o a cualquier otra, porque la democracia es muy imperfecta, pero las dictaduras son mucho peores.
