Sobre la propuesta de la Conselleria de Educació de la Generalitat de Catalunya sobre los EBE (Espacios de Bienvenida Educativa), o simplemente, ‘aulas segregadas para los hijos de los inmigrantes pobres’, ya que para los que poseen una situación holgada siempre quedarán las escuelas privadas como alternativa a estos espacios.
Lo primero que me llama la atención es uno de los objetivos generales de dicha propuesta:
“Promover actitudes inclusivas por parte de la población”
Y la pregunta és: ¿de qué manera se pueden promover actitudes inclusivas por parte de la población con propuestas de este tipo? Cuando se realiza la iniciativa de los EBE, se dice que es la respuesta a una necesidad académica, y el primer punto contradictorio es directamente pedagógico, ya que en principio estos espacios están encaminados a suplir y nivelar una falta de conocimiento de la lengua catalana. Pero es evidente que el periodo de aprendizaje de un niño se verá prolongado al no estudiar la lengua en un entorno en dónde sea común su uso -no olvidemos que la propuesta sólo va dirigida a los hijos e hijas de los inmigrantes, ya que los niños españoles con la misma carencia académica no irán a estas aulas-, ya que no sólamente los cursos presenciales forman parte de la dinàmica educativa, sino que, es todo el entorno el que influye en los niños y jóvenes en edad escolar.
No resulta nada positivo colocar a los niños en un entorno en dónde se hablen lenguas distintas a las que se intenta aprender, además de que la propuesta está hecha para estudiantes de 8 a 18 años y hay una gran diferencia entre los niños de 8 a 12 ó 13 años y los niños de 14 a 18.
De otro lado, el único parámetro utilizado para la separación es el geográfico, ya que la necesidad académica pasa a un segundo plano cuando se trata de niños con la misma necesidad pero que provienen de otras comunidades autónomas. En el caso de estos niños no pasarán por los EBE porque siguen el sistema educativo español.
Dentro de los objetivos específicos del proyecto se dice que uno de ellos es sensibilizar el uso del catalán y fomentarlo. De otro lado se dice que el periodo de tiempo será el mínimo posible, lo cual haría que la medida fuera absurda, ya que en un mes, como indica el proyecto, es imposible fomentar el aprendizaje de una lengua.
Al mismo tiempo se dice que el periodo será el necesario, la pregunta es: ¿cómo se determinará éste? ¿lo harán los monitores contratados por cada Ayuntamiento?
El proyecto deja la posibilidad abierta de que estos espacios se den fuera de los centros educativos, lo cual es completamente negativo y absurdo, ya que actualmente en Catalunya contamos con más de 1774 aulas de acogida dentro de los centros, que están dando muy buenos resultados sin necesidad de segregar a nadie y por lo tanto, lo que se debería hacer es destinar más recursos a estas aulas de acogida.
Otro punto importante es la voluntariedad del uso de las EBE, que lo hace aún menos convincente pues la educación obligatoria es un derecho del que gozan todos los niños y las niñas en edad escolar.
Según el proyecto, entre marzo y abril del año 2008 se realizó la selección de personal. En ningún momento se contó con la opinión del Consell de la Inmigración del Ayuntamiento de Barcelona, ni de las entidades y asociaciones de la Nova Ciutadania que representan el 18% de la población catalana, ni de los diversos agentes sociales que tratan este tema. En ningun momento se ha contado con la posibilidad de que participen mediadores, profesionales y/o monitores de origen inmigrante.
Contra la Consellería de Educación, hay una avalancha de opiniones sobre este proyecto, como la carta de 102 expertos académicos y profesores de diversas Universidades de Catalunya que han pronunciado su desacuerdo. Lamentablemente esta propuesta contradice la primera característica que debe poseer cualquier proyecto: la de ser útil. No favorece en nada la convivencia y la cohesión social positiva que todos y todas queremos.
Es una lástima que en pleno sigloXXI, se presenten este tipo de iniciativas contrarias a la sociedad en la que vivimos, plural, intercultural, mestiza y en dónde la diversidad cultural es un elemento positivo de cohesión social.
“No nos consultaron para venir a este mundo, pero exijamos que se nos consulte para vivir en él” (Khalil Gibrán)
*Ernesto Carrión Sablich es Coordinador de Inmigración del Partido Iniciativa per Catalunya Verds (ICV)
www.ernestocarrion.es
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