Entra en la RAE un defensor del lenguaje del cine
Madrid. José Luis Borau ingresó este lunes en la Real Academia Española (RAE), y en su discurso reivindicó la importancia del lenguaje del cine como “arma de expresión, omnipresente en el habla y la literatura”. Y para dar ejemplo de lo que decía, Borau enumeró palabras y frases como plató, claqueta, ‘travelling’, fotograma, ‘cameo’, el bueno y el malo, ser una vampiresa o un friki. O un tarzán, o ser ‘más lento que el caballo del malo’. También, dijo, se puede ser un bambi, “por azares de la política” (en alusión al mote puesto por algunos al presidente del Gobierno), el ‘sheriff’, la rubia de la película o ser salvado por el séptimo de caballería.
En la réplica, el escritor peruano Mario Vargas Llosa dio la bienvenida a José Luis Borau, y dijo de él que es “un magnífico contador de historias con la cámara y la pluma” y “un hombre de ideas y de convicciones”
Vargas Llosa recordó una anécdota de Borau en Perú en la década de los 70, cuando el director de cine intentó producir ‘Pantaleón y las visitadoras’. Borau “cometió la temeridad” de pedir permiso para rodarla durante la dictadura del general Velasco Alvarado, y el militar “que se dignó recibirlo, lo despachó con esta frase viril: ‘agradezca usted que no lo despido de un balazo’”, explicó el novelista peruano.
Borau ocupará el sillón ‘B’, vacante tras la muerte de Fernando Fernán-Gómez.
De abogado a productor y cineasta
José Luis Borau nació en Zaragoza el 8 de agosto de 1929. Comenzó a estudiar derecho en su ciudad natal en 1949. Después de trabajar durante un corto periodo de tiempo como crítico de cine en el periódico 'Heraldo de Aragón', estudió en la Escuela Oficial de Cinematografía, en Madrid (1957-1961).
En 1967 fundó su propia productora, El Imán, y durante diez años filmó sobre todo anuncios y produjo películas de otros directores mientras trabajaba como profesor de guionismo en la Escuela Oficial de Cinematografía.
Su mayor éxito comercial lo tuvo en 1975 con el drama 'Furtivos', considerado uno de los mejores ejemplos del último cine de la época franquista. La película obtuvo en 1975 la Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián.
De la redacción, con información de Europa Press.