Roma, 03 de febrero de 2010. La condiciones de los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE) en Italia son críticas. Según
Médicos sin Fronteras (MSF) denunció el "persistente estado de emergencia", así como la "falta de servicios" y el "deterioro" en que se encuentran los centros para inmigrantes en Italia en su investigación 'Al otro lado del muro' presentada este martes.
La investigación, que se llevó a cabo entre diciembre de 2008 y agosto de 2009, llega cinco años después del primer informe que la organización realizó en 2003 para averiguar el modo en que eran tratados los inmigrantes en este tipo de centros. Para presentar el resultado de este trabajo, habrá un debate mañana a las 15:30 en la Sala de Conferencias de la Cámara de Diputados en la capital italiana.
En este segundo estudio, dos equipos de MSF integrados por médicos, enfermeros, asistentes sociales y mediadores culturales visitaron un total de 21 estructuras, entre Centros de Identificación y Expulsión (CIE), cuya estructura es parecida a la de una cárcel y en los que van a parar los inmigrantes sobre los que pesa una orden de expulsión; Centros de Acogida para Solicitantes de Asilo (CARA), en los que se alojan refugiados; y Centros de Acogida (CDA), en los que mayoritariamente se encuentran las personas recién llegadas o cuya situación jurídica todavía se está comprobando.
Aparte de algunas mejoras en la calidad de los edificios, el modo en que el Gobierno gestiona estos centros sigue siendo todavía "de emergencia", a pesar de que este tipo de estructuras existe en Italia desde hace más de una década, resalta la organización.
Según el informe, los "escasos y decadentes servicios" que se prestan en estos centros se limitan a cubrir "de mala manera las necesidades primarias", con lo que la asistencia sanitaria de las personas acogidas sigue siendo muy precaria.
En particular, la organización reclama el "cierre inmediato" de los CIE de Trapani y Lamezia Terme (sur) dado su "totalmente inadecuado" grado de "habitabilidad". Asimismo, en otros centros, se registran carencias "graves", como el de Roma, en el que "no había mantas, ropa, papel higiénico, jabón ni calefacción".
Por lo que respecta a los CARA, la situación no cambia mucho, tal y como demuestran los casos de Crotone y Foggia (sur), donde "doce personas se ven obligadas a vivir en pabellones decadentes de 25 o 30 metros cuadrados y situados a varios centenares de metros de los servicios y de las demás estructuras del centro".
La organización también denunció que la decisión del Gobierno de alargar el periodo de permanencia de los inmigrantes en los centros de expulsión, que pasó de ser de tres meses a seis, no ha ido acompañada de mejoras o refuerzos en los servicios, lo que agrava todavía más la situación.
Por último, se ha podido constatar que "muchos inmigrantes sin papeles se resisten a asistir al servicio sanitario nacional por miedo a que los médicos les denuncien", según refirió la coordinadora médica de Médicos sin Fronteras, Alessandra Tramontano.
En los dos años que lleva en el poder, el Gobierno de Silvio Berlusconi se ha caracterizado por su mano dura con los inmigrantes, sobre todo, a raíz de la introducción del delito de clandestinidad.
Otra de las medidas que el Gobierno había barajado, era la de obligar a los médicos a denunciar a las autoridades la presencia de pacientes clandestinos en sus consultas. Aunque finalmente esta norma no fue aprobada, la amenaza ha tenido efectos entre los inmigrantes, tal y como demuestra el dato ofrecido hoy.
MSF ha instalado una base en uno de los principales puntos de entrada, en la isla de Lampedusa, donde ha ofrecido atención médica a más de 12.000 inmigrantes en 2007.
Redacción y EP
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