Federico M. Winer
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Hace un tiempito que en la Federación Peruana de Fútbol las cosas no marchan bien por una guerra entre directivos y jugadores. Así los primeros, que enfrentan varias acusaciones por corrupción, le lanzaron munición gruesa al colectivo de los pantalones cortos después de la juerga enel Hotel Golf Los Incas durante la Copa América que acabó con cuatro figuras -Acasiete, Pizarro, Farfán y Mendoza- sancionados por 18 meses lejos de la selección nacional.
La batalla, sin embargo, no hizo más que comenzar. Tocados en su orgullo y hasta traicionados por quienes deberían velar por los intereses de la selección, ahora son los futbolistas quienes tienen sed de venganza. Y así no hay oportunidad en la que los micrófonos no recojan dardos de declaraciones. Por caso, cuando salió el fallo, Juan Manuel Vargas (Catania) declaró lo siguiente: “Uno quiere estar con ellos siempre, duele, porque ellos tienen familia y terminan manchados. No sé si hay algo que los involucre. No sé si hay un video. Hay que ver quiénes estuvieron al frente de esa decisión. Hoy los culpan a ellos, mañana seguramente lo harán conmigo o con otros”.
La respuesta desde el otro costado llegó enseguida. El dirigente José Mallqui, miembro de la Comisión Sudáfrica 2010, utilizó de nuevo la técnica del despiste para mancharlo a Vargas. Como el lateral celebra los goles en Italia dándose besos ‘piquito’ con su compañero Gionatha Spinesi. “¿Qué autoridad moral podría tener una persona que celebra sus goles besándose con otro hombre? Quizá lo que pretende Juan Vargas es que Jaime Bayly –un reconocido presentador bisexual de la TV peruana- sea la cabeza visible de la Federación De repente, aparte del fútbol comparte con él otro tipo de gustos”, deslizó como si la sexualidad del jugador fuese lo esencial.
“Me da risa lo que pueda decir (Mallqui). No me importa. Creo que es él quien no me puede hablar de moral en estos momentos. Todos sabemos los antecedentes de esa persona –NdeR: entre otras manchas estuvo involucrado en el intento de soborno a jugadores del Torino de Talara en 1996-. Yo nunca dije nombres. Parece que las verdades ofenden y por eso reaccionó”, replicó Vargas hace poco.
De todos modos, admitió que dejará los festejos de los goles con Spinesi: “Pronto dejaré de dar ‘piquitos’. Mi hija está creciendo y también los niños siguen lo que hago. Voy a pasar a ser un ejemplo y dejar de hacer locuras. A mí me gustan las mujeres, los besos sólo eran por cábala y nada más”.
El futuro del conflicto. Mallqui, finalmente, intentó dar un paso atrás con unas tardías disculpas cuando la opinión pública lo condenó. Y así, mientras al presidente del Sport Ancash se preocupa si las celebraciones de los tantos al otro lado del océano generan besos, el fútbol peruano tiene dos de sus tres representantes de la Libertadores eliminados en fase de grupos.