Mariana Cantero. Los Consejos Consultivos para los Dominicanos en el Exterior (CCDE) trabajan desde hace cuatro años para “conectar a los inmigrantes con su país” y con el afán de ayudar a la modernización desde el extranjero. También tienen como objetivo trabajar por la mejor integración de los dominicanos residentes en el exterior. Son “organismos no partidistas” que trabajan en diferentes áreas (desarrollo económico, salud, cultura, ciencia, tecnología, deportes y desarrollo comunitario), de acuerdo a las necesidades y posibilidades de cada región.
“Intentamos aprovechar los recursos del país donde vivimos para ayudar al nuestro. Cada área desarrolla distintas propuestas en base a lo detectado y las envía a República Dominicana, donde se aprueban finalmente”, comenta Yasmín Machuca, quien dirige el ente en Barcelona.
Para diseñar el sistema, se hizo un estudio en Nueva York, donde se creó el primer Consejo y donde residen un millón de dominicanos. Después la idea se exportó a otros países donde la población dominicana es importante. Actualmente hay varios Consejos en distintas ciudades de Estados Unidos, Madrid, Barcelona, Roma, Berlín, París y Suiza.
Los CCDE dependen directamente del primer mandatario; sus miembros han sido escogidos por el gabinete presidencial entre la comunidad dominicana residente en cada país, teniendo en cuenta ciertos criterios como los cargos que ocupan y el capital social, según la red de relaciones que manejan. “Somos personas que generalmente hemos podido tener acceso a la universidad, nos hemos desarrollado profesionalmente en las ciudades donde residimos, tenemos buenas relaciones a nivel institucional y privado. Podemos ayudar a la integración del resto y utilizar nuestras relaciones para colaborar con la modernización del país”, dice Machuca, dentista de profesión afincada desde hace 18 años en España, que explica que su cargo “es honorífico”.
El primer acuerdo al que llegó el CCDE de Barcelona se realizó con el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Cataluña (IRTA). “Hablamos con nuestros amigos, parte de los cuales ocupan cargos en el IRTA. Vimos que podía haber una relación buena con República Dominicana, donde es necesario modernizar la agricultura, y accedieron a ir a nuestro país. En este momento tenemos firmados ya convenios con cuatro instituciones diferentes, cinco líneas de investigación abiertas en el área agroalimentaria, han ido distintos científicos a orientarnos y hemos conseguido varias becas de doctorado para dominicanos en el extranjero”, manifiesta Machuca.
Lo mismo desde la cultura. Como Nery Taveras, que con 30 años y una licenciatura de en Filosofía, está desarrollando un estudio sobre la p problemática de la adolescencia y la juventud dominicana. “Colaboro voluntariamente, querían un diagnóstico sobre los adolescentes y jóvenes dominicanos reagrupados, para conocer su grado de integración y en qué situación se encuentran. Me falta un año de tesis y espero que puedan ayudarme a tramitar una beca”, comenta Taveras. “Su proyecto era muy parecido a un estudio que queríamos hacer. Ya hemos hablado con el Presidente para que le amplíen la beca y concluya su doctorado”, explica Machuca.
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