La urgente nacionalización de la banca
Las últimas cifras sobre préstamos bancarios no dejan lugar a dudas, el mes de mayo se han amortizado más préstamos de los que se han concedido, en concreto 879 millones.
Las cifras oficiales certifican lo que todos sufrimos como experiencia personal. No se dan nuevos créditos; las renovaciones, si se producen, se hacen endureciendo hasta límites inmorales las condiciones; obtener una hipoteca es una tarea casi imposible salvo si le compras el piso a la propia entidad financiera.
La excusa oficial, no hay demanda solvente, es pura coartada. La realidad es que la situación de práctica insolvencia de muchas entidades, o el miedo a llegar a esta situación, hace que el dinero que hay en el sistema, que lo hay, se dirija a los bancos centrales. No es de extrañar que Suecia haya establecido tipos negativos para los depósitos de las entidades financieras al Banco Central para tratar de impulsar el crédito a empresas y particulares. Las entidades financieras no prestan porque no cumplen con las ratios correspondientes debido a su baja capitalización y por miedo a que la morosidad agrave la situación en el futuro. Insisto, el problema no es de liquidez, el BCE acaba de poner a disposición de las entidades financieras la cifra de 442.000 millones de euros, sino de solvencia, y esto no se arregla con créditos. Por tanto, la única solución pasa por capitalizar. Pero esto no es tan sencillo. Las cajas porque tienen que vender preferentes que nadie quiere, los bancos porque una ampliación de capital ahora sería muy difícil de cubrir. La única solución es la capitalización pública pero las entidades prefieren preservar su independencia aún a costa de dejar por el camino un reguero de "cadáveres" de empresas y particulares. Por eso el FROB es urgente. Pero me temo que insuficiente. Puede servir para salvar a las entidades con más problemas, pero no parece que tenga que servir para poner las condiciones para que el crédito vuelva a fluir. Sólo se acogerán las entidades que no tengan más remedio para salvarse. El gobierno debería haber intervenido, nacionalizado parcialmente las entidades como ha pasado en otros países nada sospechosos de "socialismo". No lo ha hecho y el coste para la economía está siendo devastador. Las empresas sólo pueden capear el temporal bajando costes y eso significa despidos o regulaciones temporales de empleo.
Cuando los partidos y los agentes sociales se llenan la boca de medidas para salir de la crisis nos hablan, en el mejor de los casos, de actuaciones con repercusión a medio y largo plazo. La única solución a corto plazo es que vuelva el crédito y si por ello se debe nacionalizar temporalmente la banca, que se haga. Ni se ha hecho, ni se hará. O sea que a 'pringar' los de siempre.
Por cierto, a la mayoría nos da igual que quien preste dinero sea una entidad catalana, española o saudí. No hay peor desafección que la de aquellos que se quedan sin trabajo o pierden su empresa.