La vida... una eterna lucha
Teresa Salas. Son las 8 de la tarde y la calle Verdi, del barrio barcelonés de Gracia, está repleta de gente que cureosea y se asombra de la que tienen montada; la leyenda y la realidad se mezclan y dibujan un cuadro que se confunde entre lo épico y lo posmoderno; luchadores de papel, unos crucificados, otros luchando, diosas aztecas rodeadas de fuego, Frida Kalho enmascarada y por supuesto las imágenes del Santo y Blue Demon, los padres de la lucha libre mexicana, encabezando la procesión de los que han decidido seguir sus pasos y ahora protagonizarán el espectáculo que El Grito Producciones tiene preparado en el marco de las Fiestas de Gracia, en las que este año la temática de una de sus calles más emblemáticas es justamente esa, la Lucha Libre. A dos de tres caídas; El Guerrero Azteca y El tigre de Santa Julia, el Perro Aguado, el Ultimo Chingón y el debutante Kit-Man se enfrentan en esta Arena Verdi, para deleite de los visitantes.
Es una suerte disfrutar en Barcelona de un espectáculo que mezcla y expone en todo su esplendor las tradiciones mexicanas más emblemáticas. Por un lado la virgen de Guadalupe, a la que suelen encomendarse los luchadores, como familiares, para salir bien librados de cada pelea, por otro la música que expresa en cada una de sus coplas el poco valor que tiene la vida para el mexicano y por supuesto para sus luchadores; como dice el Mariachingon, que amenizaba la tarde; yo soy el aventurero, la vida me importa poco… que a parte de mariachi, también es enmascarado.
En esta vida todo el mundo tiene sus propias luchas, nos dice Ciro Medina, el ideólogo y organizador junto al comité de vecinos de la calle Verdi: “la nuestra fue contra las yayas (abuelas) de la calle Joan Blanques de Baix, que ganaron este año, fue máscara contra mercería, y ganó la mercería merecidamente. A nosotros nos otorgaron el honorable tercer premio, que nos tiene muy contentos, además, esto es el pistoletazo de salida para las celebraciones de la fiesta mayor mexicana que se celebra el 15 de septiembre”.
Aquí todos tienen su historia
No todos los luchadores que pasaron en la Arena Verdi son mexicanos, pero por una u otra razón se han topado con la Lucha Libre y la han adoptado como una forma de vida. Hay luchadores japoneses, españoles, norteamericanos, donde hay una gran tradición de lucha libre llamada Pressin catch, y que se dedican a dar exhibiciones por todo Europa. Pero dentro del entramado de historias personales también están las de los personajes que no suben al cuadrilátero y que hacen que todo esto sea posible, es el caso de Xin Din, el montador del ring que por azares del destino llegó al mundo de la lucha libre mientras libraba una batalla muy personal. Tibetano de nacimiento, Xin Din salió del Tíbet por ser un defensor de los derechos de su pueblo, en busca de asilo político en Estados Unidos. Por un error de desembarco se encontró de repente en Guadalajara, México, cuna de grandes luchadores. Sin conocer el idioma y casi sin saber nada de la ciudad, el único refugio que encontró fue el Gimnasio El Dragón de Oro, propiedad de un chino entrenador de lucha libre. Fue ahí donde comenzó su vida como montador de cuadriláteros, trabajo que le permitió luego viajar a Barcelona y ahora participar en el montaje del espectáculo de la calle Verdi.
¡Que empiece el espectáculo!
La gente está lista, se oyen gritos de culerooo, culerooo, lo que demuestra que hay muchos mexicanos presentes, impacientes por ver a sus héroes enmascarados batirse en el ring. El Guerrero Azteca habla con nosotros como si nada, como si estuviera a punto de hacer cualquier otra cosa que luchar contra cuatro musculosos enfurecidos. Será porque es uno de los luchadores con más conocimiento en estas artes. De madre española y padre mexicano, de quien heredó la tradición familiar de ser luchador, como el oficio que muchos hijos heredan de sus padres.
Según nos cuenta este Guerrero Azteca, Barcelona fue, por allá de los años 60, la capital europea del “Catch”, versión anglosajona de la lucha libre, lo que le permitió poder entrenarse y debutar como luchador profesional en el año 1979. Pero cuando cerraron los pabellones donde se hacían las luchas, el Guerrero Azteca y otros luchadores locales tuvieron que emigarar a México y a Sudamérica, y ahora El Grito Producciones y las Fiestas de Gracia les devuelven la oportunidad de luchar en Barcelona.
Este Guerrero, nos deja ya, porque la hora esta cerca, el público ya está efusivo y el ring muy solitario… no cabe duda que la Lucha Libre es una reproducción de la vida misma, te pones una máscara que te da identidad y te subes a la librar la pequeña lucha de cada día…