La dictadura restringió canciones por su contenido moral y político
Las canciones que Franco no pudo borrar
Gustavo Franco. Los temas censurados por el franquismo en las décadas de 1950 y 1960, llegaron a ser más de 500, según una investigación realizada por José Manuel Rodríguez, un profesional vinculado a Radio Nacional de España, publicado en un doble cd con 39 canciones. El trabajo se llama “Una historia de la censura musical en la radio española”.
La popular canción de José María Peñaranda, “Se va el caimán”, es una clara alusión a que el general Francisco Franco se fuera de España. Así, el tema podía oírse en los tocadiscos de los hogares, pero no en la radio. La creación del compositor barranquillero recorrió prácticamente toda América, antes de llegar a España con la voz del paraguayo Luis Alberto del Paraná. Pero la censura le salió al paso y fue prohibida.
“¡Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez!”, reza un verso del conocídisimo bolero compuesto por la mexicana Consuelo Velásquez. También "Bésame, morenita" de Álvaro Dalmar, que es ya parte del imaginario musical iberoamericano, sufrió la desaprobación de Franco. Pero su censura fue más moral que política. Al dictador le escandalizaba oír el fragmento "que me está pidiendo que chupe, que chupe que es más sabroso, que beso y mordisco me saben a poco, que bésame morenita".
"Eso de pedir un hombre a una mujer (o viceversa), que se pusiera a besarle/a como una posesa/o era algo que rompía con todo lo predicado por las reglas morales de la época", señala José Manuel Rodríguez, que además incluye textos suyos en el doble disco sobre la censura musical. El rigor prohibitivo llegó al punto de restringir incluso la emisión de la versión instrumental. El bolero estaba "clasificado como algo maligno por las letras y porque su ritmo perezoso permitía pegarse en el baile, algo que muchas diócesis prohibieron, amenazando incluso con la excomunión", escribe Rodríguez en su trabajo. Esta canción fue interpretada por Carlos Julio Ramírez y luego por Régulo Ramírez.
El investigador cuenta además que la censura tenía montada toda una infraestructura para llevar a cabo su labor. El Vicepresidente de Educación Popular y el Ministerio de Información y Turismo, disponían de cabinas de escucha y libros de registro. También marcaban los discos con aspas que cortaban las agujas del tocadiscos.
Otros temas vetados fueron “Chorra” del argentino Enrique Santos Discépolo, que por su nombre, que en la jerga popular argentina quiere decir ‘ladrona’, en España fue interpretado para designar el miembro masculino. “Gavilán Pollero”, interpretado por el mexicano Pedro Infante, también sufrió la represión franquista; así como “Sabrá Dios”, mil veces escuchadas en voz de Los Panchos.
Los años de plomo para la música en España comenzó en 1939 y terminó en la década de 1960. El Gobierno decidía qué temas no podían emitirse en las radios debido a sus prejuicios sobre la moral, las tentaciones de lo libidinoso y finalmente por razones políticas.