Madrid, 22 de marzo de 2010. Los inmigrantes que residen en España prefieren instalarse en el campo. Esta conclusión se desprende del último padrón municipal del Instituto Nacional de Estadística, actualizado a enero de 2009. Especialmente en ciudades de menos de 50.000 habitantes, que en su conjunto han superado su población extranjera respecto a la que cuentan con 100.000 habitantes.
El pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el desempleo y la diferencia de precios entre grandes y pequeños municipios, ha sido la causa para esta mudanza progresiva. Se trata de 2.415.908 inmigrantes, el 42,77 por ciento del total, que residen en aquellos más pequeños.
"El Ayuntamiento de Barcelona calcula que el próximo padrón, con datos del 1 de enero de 2010, recogerá el primer descenso de la población foránea empadronada en la ciudad: unos 8.500 extranjeros menos que el año anterior",
informa el diario Público. Además está como motivo la reducción del flujo migratorio. "Las ciudades son muy agresivas y hacen a los pobres mucho más pobres", asegura Ana González, responsable de Política Social de CCOO.
Para Benjamín García, de la Universidad Complutense de Madrid, advierte: "en una ciudad, el foráneo pasa más desa-percibido, pero en los pueblos tienen menos libertad para desarrollar su cultura y valores. Un español que haya nacido fuera del pueblo suele verse ya como el de fuera".
Redacción