Barcelona, 19 de agosto. Todavía no aparece una razón lógica, al menos en apariencia, de por qué el exilio cubano en Miami se ha ensañado tanto con Juanes desde que anunciara su concierto de la serie Paz sin Fronteras (que comenzó en la frontera colombo-venezolana el año pasado), cuando ya han visitado la isla otros grupos y artistas internacionales, como Café Tacuba o Joan Manuel Serrat, sin ningún tipo de polémica.
Juanes tampoco lo entiende, pero sí lo sufre en primera persona. Tal es el revuelo que se ha armado, que tanto el músico colombiano como Miguel Bosé, que también participará del concierto el 20 de septiembre en La Habana, han publicado hoy en el diario español
El País sus impresiones al respecto. Juanes mediante una entrevista y Bosé en un artículo escrito por él mismo.
En la entrevista el colombiano, que vive en Miami desde hace varios años, explica que un grupo de gente está trabajando en La Habana para tratar de armar un cartel equilibrado y “tranquilo” que incluya artistas afines al Gobierno cubano, como Silvio Rodríguez y los Van Van, pero también opositores, como el rockero encarcelado Gorki Águila, para dar un mensaje de imparcialidad y para evitar que su iniciativa sea vista como un instrumento del gobierno castrista.
Por su parte, Miguel Bosé asegura en el texto titulado 'La paz no es rentable': “A mí, gente de peso me ha pedido que no manche mi nombre y no sé qué otras cosas”. El cantante español coincide con Juanes en que para los que viven en Miami la situación es más difícil de llevar, y denuncia que un cubano exiliado esperó a Juanes en la puerta de su casa para insultarlo y llamarlo incluso “asesino”, hasta que otro cubano, más joven, tuvo que interceder para que el agresor dejara tranquilo al cantante, a quien al final le pidió que por favor fuera a cantar a Cuba.
Seguramente para evitar ese tipo de situaciones incómodas, muchos artistas que inicialmente iban a participar en el concierto al final dieron marcha atrás, como Maná, Ricky Martin o Enrique Iglesias. Todos ellos viven en Miami, y Juanes dijo que comprende su decisión, porque sabe lo que es vivir allí. En contraparte, se han apuntado al cartel del concierto los puertorriqueños de Calle 13 y Olga Tañón, los estadounidenses de Hierbabuena (cuya cantante es cubana) y los españoles Ana Belén y Víctor Manuel, entre otros.
Tanto Juanes como Bosé coinciden también en que no todo el exilio cubano en Miami está contra el concierto de Paz sin Fronteras en La Habana, y explican que las generaciones más nuevas están más abiertas y apoyan un diálogo. Pero la primera generación, que es la más radical, tiene una posición irreconciliable con el Gobierno de Cuba, y éste es el sector al que más ha afectado la noticia y el que más señales negativas ha enviado, incluso “amenazas y presiones”, según relata Miguel Bosé.
Pese a todo, los músicos y organizadores tienen claro que el concierto Paz sin Fronteras en La Habana va para adelante, porque creen en
el proyecto y en que lo que los jóvenes cubanos necesitan es aire fresco y un mensaje de paz. Además, aseguran que lo hacen por el pueblo cubano, no por el gobierno de ningún país.
Vista la reacción del ala más extremista del exilio cubano en Estados Unidos, no sería descabellado que el siguiente concierto para promover la paz fuera en Miami, donde el lenguaje y las acciones agresivas hacia el Gobierno y la población de Cuba llevan ya 50 años.
Juanes se reconforta un poco porque por las calles de Miami también hay gente que le da ánimos y le dice que tiene que hacer ese concierto. Y eso es lo que va a hacer.
Más información sobre Paz sin Fronteras
www.pazsinfronteras.org
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