El Museo Reina Sofía prepara una ambiciosa exposición que pasará por Alemania y Bolivia
Barcelona, 6 de agosto. Principio Potosí es el primer proyecto de gran envergadura que prepara el Museo Reina Sofía de Madrid tras su reciente reestructuración con la que intenta romper los cánones de la historia del arte, mezclando y haciendo dialogar obras en diferentes formatos.
Siguiendo con esa tendencia, Principio Potosí (que se podrá ver en Madrid en mayo de 2010) por un lado planeta que el concepto de modernidad en el arte debe situarse en el continente americano en los siglos XVI y XVII, y por otro analiza la relación entre producción de imágenes, construcción de hegemonía y violencia a partir de una serie de cuadros.
Hay que tener en cuenta que en el siglo XVII la ciudad boliviana de Potosí, que se extiende a las faldas de Cerro Rico -una montaña que en época de la Colonia poseía las minas de plata más importantes del mundo- fue el principal motor económico del Virreinato del Perú e incluso llegó a tener más habitantes que Londres o París. La riqueza que generaba la explotación de estas minas -en las que se calcula que murieron, al menos, ocho millones de personas- propició que aumentara la demanda de imágenes que, si bien en un primer momento se elaboraban en Europa, a finales del siglo XVI empezaron a hacerse en talleres de Potosí y otras ciudades andinas como Quito, hoy Ecuador, o Cusco, hoy Perú.
Estas imágenes se utilizaban para evangelizar a los indígenas, para mostrarles cuál era el camino que debían seguir si querían ganarse un sitio en el cielo y librarse de las hogueras eternas. Pero, aunque sea de forma indirecta, también dan cuenta de los abusos del poder colonial y nos pueden servir para explorar las resistencias que los indígenas desplegaron para luchar contra la colonización y no perder sus costumbres, creencias y tradiciones.
“Para nosotros es muy importante esta multidimensionalidad”, señaló Alice Creischer en la primera de las sesiones de Narrativas de Fuga I que se dedicó al proyecto Principio Potosí en la Universidad Internacional de Andalucía (UIA), “porque en todos los trabajos que hacemos queremos huir de las lecturas unidimensionales y de una lógica dicotómica”. No hay que olvidar que si estas imágenes funcionaron como una eficaz herramienta para difundir la doctrina católica en la región andina fue, precisamente, porque permitían que los indígenas sintieran que había una continuidad entre los nuevos dioses y sus propias creencias.
Paralelismos entre Dubai, Moscú y Pekín con Potosí
En Principio Potosí se plantea que lo que ocurrió en Potosí se asemeja a lo que sucede ahora en ciudades como Dubai, Moscú o Pekín, que se han convertido en focos de producción artística tras experimentar un gran crecimiento económico gracias al trabajo en condiciones de semiesclavitud de mano de obra inmigrante. En este sentido, en su artículo 'Los ángeles de la censura', Alice Creischer y Andreas Siekmann señalan que se pueden encontrar paralelismos y relaciones entre la función ideológica de la pintura colonial (que contribuyó a extender la doctrina católica por todo el mundo) y la función que ha asumido el arte hoy (que está sirviendo para proporcionarle legitimidad a las nuevas élites de la globalización).
Esta ambiciosa exposición cuenta con la producción del Museo Reina Sofía y la Casa de las Culturas de Berlín. Se abrirá al público en Madrid en mayo de 2010 y luego se trasladará a Alemania ese mismo año (Museo Haus der Kulturen der Welt de Berlín) y a Bolivia en 2011 (Museo Nacional de Arte de La Paz).
Además de unas 20 obras procedentes de museos de Bolivia y España, algunas de ellas de gran formato, estas piezas serán “contestadas” por 20 artistas de China, Rusia y Argentina, entre otros países.
Sobre las obras
Uno de los ejemplos más interesantes del sincretismo de la pintura colonial de la Escuela de Potosí son las obras en las que se superpone la imagen de la Virgen María y la del Cerro Rico, espacio que los nativos de la zona identificaban con la Pachamama (Madre tierra), una de las deidades principales de los pueblos indígenas de los Andes centrales.
Se hicieron numerosas pinturas de este estilo, probablemente porque el poder colonial sabía que contribuían a que los indígenas sintieran que había una conexión entre sus divinidades y las que le estaban imponiendo. Para la exposición se ha escogido una en la que, además de esa superposición, aparecen una serie de referencias a la historia de Potosí (por ejemplo, se cuenta cómo se descubrió que había plata en Cerro Rico), así como representaciones alegóricas del sol y de la luna que remiten a la mitología inca.
La exposición también incluirá una detallada vista pictórica de la ciudad de Potosí que realizó Gaspar Miguel de Berrío y que actualmente se encuentra en el Museo Charcas de Sucre. Este cuadro tiene un gran valor histórico y etnográfico, pues permite saber, por ejemplo, dónde vivían los indígenas y dónde los criollos, cómo eran los mercados y las viviendas de unos y otros o qué camino había que seguir para llegar desde cualquier punto de la ciudad a las faldas del Cerro Rico.
Del Museo Charcas de Sucre se han seleccionado otras dos obras: un cuadro en el que aparece la Virgen dándole el pecho a un fraile -San Nolasco- y al Niño Jesús y una pintura en la que se representa a la Santísima Trinidad como una figura de tres caras. En relación a esta última, Max Hinderer aseguró que, aunque a finales del siglo XVI las representaciones antropomorfas de la Santísima Trinidad se prohibieron en Europa -de hecho, el Concilio de Trento las consideró “monstruosas”-, éstas nunca dejaron de producirse en las colonias.
En la Iglesia de Jesús de Machaca, localidad del altiplano boliviano en la que se reclutaban a los indios aymaras que después se llevaban a trabajar a las minas de Potosí, hay varias obras que también se pretenden incluir en la exposición. Como un cuadro de un “carro triunfal”, motivo muy habitual en la pintura flamenca, cuyas ruedas son empujadas por unas figuras alegóricas que simbolizan a América, África, Asia y Europa. O una pieza de pequeño formato en la que vemos un ángel que le está dando un latigazo a una mujer que tiene los ojos vendados para que maneje bien una de las máquinas que se usaban en aquella época para tratar la plata.
En la actualidad puede verse una de estas máquinas en la Casa de la Moneda de Potosí, un espacio que alberga dos de las obras que se expondrán en la muestra: un retrato ecuestre de Antonio Lopes de Quiroga, acaudalado empresario español que, según parece, destacó por su generosidad (“aunque nosotros los únicos documentos históricos que hemos encontrado sobre él están vinculados a la venta de esclavos para las minas”, puntualizó Hinderer); y un lienzo sobre la beatificación de un santo en cuya parte inferior hay unas plantas extrañas. Esta obra les interesa porque permite plantear una reflexión sobre una de las violencias que genera la hegemonía: la apropiación de determinados saberes colectivos -en este caso, del saber de los pueblos andinos sobre las propiedades de ciertas plantas- para ponerlos al servicio de intereses particulares (del poder colonial, de corporaciones multinacionales...). A partir de este cuadro, el artista argentino Eduardo Molinari va a realizar un trabajo sobre las implicaciones económicas, sociales y medioambientales de la expansión del cultivo de soja en América Latina.
Varias obras de la muestra proceden de otros espacios de Potosí. Por ejemplo, la Iglesia de San Pedro y el Convento de Santa Teresa.
La idea es que dentro de la exposición también puedan verse los cuadros relacionados con el tema de las postrimerías que hay en la Iglesia de Caquiaviri.
La exposición incluirá también algunos cuadros de ángeles y arcángeles arcabuceros procedentes de la Iglesia de Calamarca, población del altiplano boliviano que se encuentra a unos 60 kilómetros de la ciudad de La Paz. Estos cuadros, en los que los ángeles están vestidos como soldados españoles y portan un arcabuz, fueron muy bien acogidos por los indígenas, quizás porque éstos asociaban a los seres alados que aparecían en ellos con Illapa, el dios de la lluvia, el rayo y el trueno de la mitología inca.
Para más detalles sobre la exposición, lea el
resumen de la conferencia “Principio Potosí. Sobre la relación entre producción de imágenes, hegemonía y violencia”, de Alice Creischer, Eduardo Schwartzberg y Max Hinderer en la Universidad Internacional de Andalucía el 1º y 2 abril de 2009.
Con información de 'Arte y Pensamiento', de la UIA.