Entrevista a Ramiro Caiza, escritor
Un libro que mantiene viva la memoria de la diáspora ecuatoriana
Mariana Cantero. Ramiro Caiza, escritor y editor ecuatoriano, publica estos días junto a Oswaldo Araujo y William Macas Voces inconclusas: ecuatorianos en Cataluña. En el volumen, los tres intentan recoger distintos retazos de la diáspora de su país, para comenzar con un trabajo de recopilación de testimonios que ayude a mantener la memoria histórica. Con fotografías de Elizabeth Maldonado –fotógrafa de Tribuna Latina– el libro se presenta hoy a las 7 de la tarde en el Centro Cultural La Bóbila (Plaza la Bóbila. Metro L5 - parada Can Vidalet).
¿Cómo nació la idea del libro? ¿Cómo comenzaron a conformar el proyecto con Oswaldo y William?
Por mi condición de escritor las cosas se facilitaron desde el principio. El libro se había escrito en parte, yo tenía varios artículos ya publicados en otros medios impresos, tanto en Ecuador como aquí; entonces se trataba de organizarlos. En una reunión de tipo político coincidimos con William y Oswaldo, cruzamos varias ideas y algunas propuestas... Oswaldo propuso hacer el libro y decidimos llevar adelante el proyecto. Yo estructuré un proyecto editorial, tanto en la forma como en contenido, luego lo analizamos y cuando estuvimos todos de acuerdo lo pusimos en conocimiento del cónsul de Ecuador, quien manifestó su apoyo. De igual forma conoció el libro la ministra de Migración de Ecuador, quien en una de sus visitas a Barcelona manifestó su apertura y respaldo. A partir de allí empezó el arduo trabajo, consultas bibliográficas, entrevistas, en fin, recopilación de información para procesarla y aplicarla a la realidad cotidiana nuestra.
¿Cómo recopilaron la información que publican?
La metodolgía que usamos está basada en una encuesta general y entrevistas en profundidad. Los testimonios nuestros también cuentan, ya que tienen alguna particularidad, intentamos aportar desde otra perspectiva a la construcción de un nevo país. Desde la lejanía consideramos que estamos en el camino de sumar esfuerzos para un presente y futuro mejor.
¿Cuál es el objetivo del libro?¿Qué es lo que querían transmitir?
Fundamentalmente buscamos mantener viva la memoria de la diáspora. Aspiramos a que los jóvenes y niños que están junto a sus padres, fruto de la reagrupación familiar, conozcan y reflexionen sobre la migración, que sepan que sus padres no vinieron gratuitamente o por voluntad propia, sino que existieron causas objetivas profundas que se resumen en el descalabro y la crisis económica del Ecuador, fruto de la corrupción, el desgobierno, la dolarización, la quiebra de los bancos... en fin. Que sepan de la falta de fuentes de trabajo y de oportunidades, todo un panorama gris que empujó a miles y miles de hermanos a buscar mejores condiciones de vida. Intentamos trasmitir el optimismo de mantener una raíz, aunque muchos jamás volverán. Que esos niños tengan un referente de la tierra en que nacieron sus mayores es importante. También se trata de alimentar y generar conciencia colectiva en torno a varios problemas, necesidades y aspiraciones de los colectivos humanos.