Autor: JASON
Edad: 19
País: Colombia
Una vida normal en Soledad
Alguien pensaba que su vida era Normal, ¡si!, esa persona a la que ves transitar esta ciudad triste y fragmentada, en donde a veces el hambre se roba tus sueños e ideales, pero más que el hambre física, era el hambre mental de devorar todo tipo de cosas que nos muestran los medios como real, hasta darse cuenta que lo único real, existe solo en ti, en tu forma de pensar y de sentir, al crear tu propia realidad, tal vez esta persona se creía normal por no parecerse a los demás, ellos tenían muchos amigos, mientras que él conservaba unos pocos, ellos tenían muchas experiencias que contar, él contaba con tenerlas, ellos reían mucho, él callaba haciendo gestos. Que vida tan normal llego a exclamar en un sitio lejano que conservaba en su mente desde que era niño, algo similar a un parque desolado ubicado en un cuadro antiguo, con matices oscuros como a blanco y negro. Se encontraba mirando el cielo y pensando en la nada, como de la nada también apareció un personaje a su lado el cual llamo su atención, su rostro no reflejaba alegría pero tampoco tristeza. Parecía ser una persona de mucha edad, pero su mirada de ilusión era la de un niño, esta persona parecía esperar a un familiar, llevaba consigo un abrigo un poco anticuado diría el joven, una camisa de color gris junto con un pantalón del mismo color y unos tenis los cuales se opacaban por la escasa luz, que los cubría en esa noche normal y un poco fría, en el transcurso de unos segundos esta persona sólo movió sus labios y con un tono de voz baja pausadamente le preguntó -¿Qué haces aquí?, a la cual respondió con gran extrañes y miedo, estoy sentado aquí como de costumbre pensando en por que ya no me siento tan tranquilo, desconectado del mundo y de la gente, sabes no frecuento el estar mucho con personas dijo el joven, tal vez sea por que les parezco aburrido, ya que no hablo mucho, ni pienso tanto en el momento y no opino mucho por que mis comentarios suelen ser un poco infantiles e ingenuos, mas de sentir que de pensar y estar, de pronto sea muy “normal” para ellos dijo él. En ese momento el personaje hizo una mueca similar a una sonrisa y tras unos segundos se dirigió a mi diciendo lo siguiente, -no se por que dices que tu vida es tan normal por el contrario, veo a alguien con ideas y actitudes especiales, que -¿te hace pensar que ser normal es ser, igual o diferente a los demás? Entonces él joven respondió: no, es solo que pienso que mi vida no ha cambiado mucho hasta ahora. El personaje respondió diciendo: ha cambiado tanto, que no te has dado cuenta de que todo lo que ha cambiado en tu vida, es por que tú lo has hecho cambiar y no por que ellos te ¡hayan hecho cambiar a ti!, lo que pensó mucho durante un momento mientras escuchaba el viento soplar y mover los árboles, al parecerle muy extraño que este personaje supiera cosas de él, con voz de asombro y un poco de confianza preguntó -¿Quién eres? A lo que respondió -soy quien acompaña a las personas en las noches más frías, solas, tristes y sin ánimos de seguir adelante, esto te incluye a ti, -¿Cómo pero ni siquiera te conocía?, claro que si, es solo que al igual que tú, las personas me son indiferentes y se niegan ha aceptar mi existencia, por parecerles muy mala compañía, dicen que solo los hago sufrir, llorar, morir o enloquecer, -soy la soledad, tu soledad. ¿Eres la soledad? Me la imaginaba un poco más fría y déspota, a lo que ella respondió, todos me interpretan o viven de diferentes maneras por lo que no tengo espacio, tiempo o forma. Y junto a grandes filósofos, matemáticos y pensadores creamos la concepción del tiempo, bueno al menos los ayude de compañía o soporte en ese transcurso, aunque yo no tenga crédito alguno en eso, ni se mencione mi nombre en ningún libro de historia, física o psicología. Recuerdo bien que fueron muchas las ocasiones las que vi a estos señores dando vueltas alrededor de sus camas vacías, también el observar desde sus ventanas pasar el invierno, en el que nevando se iban llevando consigo mas que las hojas de un bosque, era el bosquejo de sus rostros los cuales se iban marchitando como las flores mas hermosas de verano lo hacen en invierno, o esos días oscuros en los que las que solo los iluminaba la luz de las luciérnagas, o días tan silenciosos, en los que el ruido mas agudo era el latir de sus corazones. También en uno de estos fue que ha uno de estos señores, se le ocurrió hacer algo para que esto no siguiera pasando, así que decidido junto a mi, ponerse a la tarea de hacer un calendario, y desde ese día salio de su casa a observar el firmamento, en el día comenzó a observarlo, al mirar un resplandor hermoso que aparecía en las mañanas y hacia cantar la aves en los árboles decidió llamarlo sol, como la nota musical. Y al darse cuenta de que a la hora de su almuerzo siempre había realizado la mitad de sus tareas, decidió llamar a ese espacio medio día, mientras seguía transcurriendo el día observo que el sol se ocultaba entre cosas que parecían algodones y tomaban varias figuras, decidió descansar sobre un árbol mientras pensaba en la mujer con la que quería compartir el resto de su vida, cuando en ese entonces apareció algo similar a una bola como las que adornan un árbol de navidad, acompañada de 12 lucecitas que parecían ser intermitentes, al parecerle tan hermosa como la mujer en la que pensaba decidió llamarla Luna a esa bola y las 12 lucecitas que la rodeaban dijo que iban a ser el numero de hijos que la iban a acompañarla mientras el trabajaba, en honor a sus hijos y pensando que debían ser recordados, creo un calendario con 12 meses, los cuales debían tener los nombres de sus hijos el primero se llamara enero, el segundo: febrero, el tercero: Marzo, el cuarto va a ser una niña la única, por lo que su hermanos la deberán de cuidar y querer mucho se llamara: Abril, el quinto: mayo, el sexto: junio, el séptimo: julio, el octavo: agosto, el noveno: septiembre, el décimo: octubre, el onceavo: noviembre y por ultimo el menor el doceavo: diciembre. Cada uno de ellos debería trabajar de 1 a 31 días, pero el aburrimiento por la monotonía no los iba ha hacer felices o alegres, entonces se lo ocurrió la idea de crear algún espacio para que se divirtieran y salieran de esa monotonía, entonces se puso a pensar en que hacia el para no aburrirse, recordó que a el le gustaba compartir esos momentos con dos amigos, con los cuales se conocían desde pequeños ellos eran sábado y domingo, entonces dijo, claro esto también lo necesitaran ellos para divertirse y compartir con su amigos creare un espacio de 2 días para que lo hagan, a los que nombrare sábado y domingo, en honor a mis amigos, pero esto no seria suficiente por que como todo ser humano sentiría la necesidad de festejar. Pero al sentirse muy cansado se dirigió a su casa, entro y como de costumbre, cambio su ropa, tomo un vaso de agua y se acostó en su cama, apagando la luz de la vela con sus dedos. En el transcurso de su descanso tuvo un sueño, en el que veía un grupo de personas festejar en unas calles circulares y con figuras de un rombo, donde había toda clase de trabajadores a sus alrededores zapateros, tenderos, constructores, pintores etc. A las que se acerco y les pregunto ¿cual era el motivo de su festejo?, A lo que respondieron: es el día en que se reúnen todos los mercaderes, es el día del mercader. Ah exclamo un poco asombrado, mientras observaba unas señoras un poco olvidadas e ignoradas con unos niños en sus casas, por lo que se acerco hacia ellas, las saludo, y pregunto ¿si les pasaba algo? A lo que contestaron: no es solo que estamos aburridas, todos se divierten y festejan por cualquier cosa, salen a beber con sus amigos hasta la madrugada, ha la que regresan, para que los atendamos, mientras que nosotras no tenemos “tiempo” ni mucho menos motivos por que festejar. Por lo que sintió tristeza el hombre, iba a seguir su conversación con ellas, cuando la luz reflejada en sus ojos de lo que el había llamado sol un día antes, le despertó, se aseó, cambio su ropa y salio a caminar por las calles un poco frustrado por su sueño, pero mas adelante comenzaría a decirme ¡no!, no dejare que esto ocurra con mi mujer y mis hijos pensare en la forma de que no se olvide a las mujeres con sus hijos, entonces dijo se declarara un día en el que la mujer festejara y se compartirá con ellas durante ese transcurrir, se llamara el día de la mujer y para las madres, otro día, será el de la madre para no olvidarnos de ellas. ¡Si! Así será y para que mis hijos puedan festejar en algunos de los 365 días del año creare festejos para todos los oficios en los que se piensen desempeñar, por lo que yo (la soledad) me fui desplazando mas y mas de la vida de esta persona hasta aparecer solo en sus noches. La soledad hizo una pausa durante unos minutos, pero El joven pregunto con gran entusiasmo y ansiedad ¿que paso después?, ¿que paso con el hombre?, ah si el hombre, pues como se lo imagino un día, tuvo 12 hijos con esa mujer llamada luna, con la que le vi muy feliz, compartiendo su vida junto a su hija la cual fue secretaria, abogada, profesora, y sus hijos bomberos, pescadores, periodistas, mercaderes etc. Por lo que ya no era tan necesaria mi presencia decidí marcharme, pero antes de hacer esto aquel hombre me agradeció mucho por todo lo conseguido, hasta me ofreció un día de su calendario en tributo a mi, a lo que me negué por que al hacerlo perdería mi oficio, que es el de acompañar a las personas, y no que me acompañen, ni celebren mi existencia, tengo que cargar con algunos de los problemas de las personas, alguien tiene que llevar esa carga o jugar ese papel, bueno entonces toma este obsequio dijo el hombre, tomo de su armario un abrigo, una camisa de color gris y un pantalón de ese mismo color, con lagrimas en los ojos y voz de nostalgia me dijo que no lo hubiera conseguido sin mi y se despidió. Desde entonces he vagado por todo el mundo, conociendo infinidad de personas e historias, algunas con finales felices, otras no tanto, pero lo que si se, es que mientras alguien necesite mis consejos hay estaré. Este personaje se despidió del joven riendo, con una alegre tristeza, por la calle, mientras el joven se despedía diciendo estas palabras: adiós no he tenido una compañía mejor que la tuya, espero volver a verte, pero la próxima espero tener una historia que contarte, a lo que respondió desapareciendo entre las sombras de los árboles así: ¿de donde crees que la saque?, Aquel joven pensó esa noche que su vida no era tan normal como creía, ¡claro! Hice Reír hasta la propia soledad, desde entonces se dio cuenta que tiene a la mejor compañía de todas: la soledad, y si no es infeliz ella ¿por que lo ha de ser usted?