Entrevistas al director y a uno de los protagonistas
Utopía 79, una mirada a la última revolución latinoamericana
Rafael Monroy González
Utopía 79 es un documental en torno a la Revolución Nicaragüense llevada a cabo por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el pueblo de Nicaragua hace casi 30 años, que da mucha luz sobre lo que sucede hoy en ese país centroamericano. Pero más que la historia de una revolución, es una visión en perspectiva con la suficiente distancia para poder ser justos con la historia y hacer un balance equilibrado de lo que se hizo y lo que sigue faltando por hacer.
Tribuna Latina dialogó con el director, el catalán Joan López Lloret, y con uno de los protagonistas del filme, Ricardo Wheelock, hijo del comandante revolucionario Jaime Wheelock.
El documental dedica un espacio a rescatar los dos años de logros alcanzados por los rebeldes (1979-1981), la utopía convertida en realidad que terminó cuando el entonces presidente de Estados Unidos (EEUU), Ronald Reagan, impuso un bloqueo económico a Nicaragua y alentó la Contra armada desde Honduras.
Retomando el paralelismo que hay en la película entre lo que pasaba a finales de los años 70 en España y en Nicaragua (ambos países venían de una larga dictadura), ¿hasta qué punto la utopía de cambio se cumplió en España y en Nicaragua?
Joan: “Yo creo que la utopía, en el sentido de la utopía colectiva, esas ganas de cambiar el mundo, es una cosa común en los años 60 y 70, tanto en Europa como en América, y se compartía una mística revolucionaria. La figura del Che Guevara era un icono en Europa y Latinoamérica. En México en el 68 hubo una gran historia, si tú miras México y Francia en ese momento, ya hay un paralelismo de estos movimientos.
“En el caso de Nicaragua y España, la película parte de dos dictaduras, la de Somoza y la de Franco, con dos realidades completamente diferentes, pero sí que estamos hablando de dos dictaduras de más o menos unos 40 años en los dos lugares. Y con dos caminos diferentes: en una (la de España), se soluciona con una transición a una democracia, que es una mejora en cuanto a la dictadura, pero esa democracia no cumple las espectativas de los ideales utópicos de muchas personas, lo que es normal, la democracia es una cosa práctica, y estamos viendo que es un sistema con muchos problemas, sobre todo con la llegada de sistemas económicos que hacen que la política no tenga importancia sino que solamente tenga importancia la economía, que no activa las ideas y activa solamente el consumo.
“En el caso de Nicaragua tenemos otro camino, que por las armas se crea una revolución desde el pueblo, realmente una rebelión del pueblo por el malestar, y esa coyuntura la aprovecha el FSLN para llegar al poder, porque no tenía un ejécito tan poderoso para llegar al poder si no hubiera sido por el apoyo del pueblo.”
En AL hay muchos europeos que se han ido a luchar junto a los zapatistas, junto a la Revolución Cubana.
Joan: “Es exactamente lo que dice la película. No es que (el europeo) no esté conforme, no es que piense que es mejor una democracia que una dictadura aquí en Europa, pero de lo que hablamos es de los ideales o las ilusiones, no es una cosa práctica (...) entonces proyectan en América Latina esas cosas y por eso se van allí. A veces es bastante grotesco cómo muchos europeos han ido allí sus dos años para hacer su periodo revolucionario, luego se vuelven aquí con su casa burguesa y empiezan a hablar de que ellos estuvieron allí. No creo que sea el caso de las personas que salen en la película, porque es gente que sigue luchando aquí en su barrio.”
En Nicaragua, ¿la gente qué tanto vio cumplida su utopía de cambio?
Ricardo: “Ahora es más fácil hablar de los logros de la revolución porque desde que (los sandinistas) perdieron las elecciones en el año 90 han pasado 18 años, entonces ahora sí se puede ver un poco con mayor claridad lo que se logró: Nicaragua ahora mismo es el país menos violento de la región; paradójicamente Costa Rica, que es el segundo país menos pobre de AL y tiene un altísimo índice de educación, es mucho más violento en todos los aspectos que Nicaragua. Ha habido estudios para tratar de saber por qué y nadie ha podido saber por qué sucede. Yo creo que es uno de los legados de la revolución. Hubo un cambio estructural en la sociedad nicaragüense que hizo que se dieran ciertos fenómenos. Por ejemplo, Nicaragua es uno de los países de América Latina con más mujeres en cargos públicos (...) lo que aquí es una novedad con Zapatero, en Nicaragua lleva rato pasando. Hay una Comisaría de la Mujer y del Niño en los barrios, donde las mujeres que son maltratadas se quejan e inmediatamente al hombre lo meten preso, sin juicio ni nada. La mujer tiene ese poder en Nicaragua, y los niños también.
“Yo estudiaba en un colegio que se llamaba CDI, Centro de Desarrollo Infantil, que eran los lugares sandinistas para que los niños se desarrollaran con un concepto revolucionario. Ahí los niños estábamos mezclados, había niños huérfanos por la guerra, yo me codeaba con un buen representante de la niñez nicaragüense, no es que yo iba a una escuela de gente poderosa. Estos son legados de la revolución sandinista que en la época de Somoza eran una ilusión.”
En ese sentido, Wheelock es tajante cuando dice: “El gobierno de ahora (otra vez sandinista y otra vez con Daniel Ortega de presidente) es un blof, es una estafa (...) no están haciendo ni la décima parte de lo que se hizo antes (...) Me acuerdo de ir a casa de mis amigos pobres del CDI y en Nicaragua en los años 80 nadie se moría de hambre, nadie. Ahora la gente se suicida porque no tiene para darle de comer a sus hijos. Es un drama, la miseria absoluta”. Y remata: “La utopía no solamente en gran parte no se cumplió, sino que más bien hemos retrocedido. Ahora mismo Nicaragua está peor que en los años 80, y en los años 80 estábamos en guerra y ahora no”.
“Lo que a mí más me choca del cambio que ha vivido Nicaragua del 80 a ahora es que yo sentía que en los 80 la gente creía en algo. Yo iba por la calle y sentía que había algo en común, la gente se creía algo, y decían: 'Mira, vamos hacia un lugar, aquí todos estamos intentando ir hacia un lugar'. Era una sensación de complicidad. Incluso en el otro bando también pasaba, si eras de la contrarrevolución, los contrarrevolucionarios creían en algo y estaban unidos. Nicaragua estaba unida, o de un bando o del otro pero estaban unidos por una creencia ideológica, y eso hacía que la gente cooperara, se solidarizara (...) ahora la gente no cree en nada, sólo en el dinero y en velar por sí mismos”, expresa Ricardo Wheelock.
Estreno en España
Utopía 79 es una coproducción España-Nicaragua, con la participación del Instituto Nicaragüense de Cultura. Los beneficios obtenidos por la parte nicaragüense se dedicarán a la conservación de las películas del archivo, que actualmente se están deteriorando debido a la falta de condiciones adecuadas para su almacenaje.
Después de pasar por festivales de todo el mundo (Los Angeles, México DF, Madrid, entre muchos otros) y haberse proyectado en Nicaragua, el estreno en salas comerciales españolas de Utopía 79 fue el viernes 9 de mayo en Barcelona, donde se proyecta actualmente (Cine Maldá, C/Pi No. 5 Barrio Gótico. Funciones diarias 16:30, 20:30 y 22:15). Luego irá a Madrid, Valladolid, Girona y Tenerife.