Felipe Villa de la Torre
Yo quiero un ordenador como el de Raúl
Ayer entré a una tienda informática en el centro de Barcelona y pregunté por el precio de “un ordenador como el de Raúl Reyes”.
- ¿Y ése quién es?, me preguntó la dependienta con cara de asombro y acento catalán.
- ¿Cómo que quién? El jefe guerrillero ése, al que mataron por allá en la frontera 'colombo-palestina'. Fue un bombardeo de padre y señor mío. Arrasaron con media selva y su ordenador quedó intacto.
Saqué un recorte de periódico que guardo con esmero en mi billetera, lo desdoblé con sumo cuidado y comencé a leer con el ritmo de un locutor de radio caribeño venido a menos: “Se usaron 10 bombas GBU 12 Paveway II de 500 libras, que dejaron cráteres de 2,40 metros de diámetro por 1,80 metros de profundidad. El explosivo de esta bomba puede ser guiado por láser, GPS o tecnología intersensorial (INS). Esta bomba fue muy usada durante la Operación Tormenta del Desierto, en Irak. La mayoría de las bombas cayó en el área de dormitorios y de adoctrinamiento del campamento. Se encontraron vainillas de proyectiles 0,50 disparadas por ametralladoras emplazadas en helicópteros”.
Doblé mi recorte, lo introduje nuevamente en la billetera y le dije, después de todo eso, el ordenador no sólo quedó intacto sino que han encontrado, enteritos, los archivos de Mis documentos, la Papelera de reciclaje, de Correos enviados, de Mis sitios de red, Mis conversaciones con Hugo, Mis préstamos a Correa.... ¿Qué tiene un guerrillero que no tenga yo? La mujer comenzó a ponerse nerviosa ¿Por qué un ordenador mío, si se estrella contra el suelo, estará fundido para siempre? ¿O si le caen tres gotas de cerveza en el teclado ya perderá todos los archivos? Yo quiero un ordenador como el de Raúl Reyes, pague lo que tenga pagar.
La mujer, que ya no sólo no creía sino que no entendía ni jota de lo que le iba diciendo, me sonrió con su falsa sonrisa de vendedora frustrada, levantó la mirada sobre mi hombro y dijo con su voz lapidaria.
- El siguiente, por favor.