¿Porqué huyes, niño, porque? nadie te sigue, tu vez, aunque parezca difícil de creer, Bebé, nadie, nadie te sigue. Cuando, cuando tus piececitos, Bebé, tocan la tierra tú no sientes nada ya, porque el miedo, niño mío, te ha quitado las ganas de sentir eso.
Mira, mira, niño, que equivocado estaba; en realidad, te siguen y con perros todavía por la trocha; oh, sí, bebe, que habrás hecho que los peones de la aldea te siguen y como te digo, tú, ya de tanto correr...