“Castellanos fue el primer poeta que incorporó palabras indígenas a la lengua española”
Juan de Castellanos fue un incomprendido en su época...Yo creo que no sólo fue un incomprendido en su época. Todavía en el siglo XIX los grandes críticos españoles consideraban que esa cantidad de palabras indígenas, esos nombres propios afeaban la sonoridad clásica de la lengua española, y que eso se podía tolerar en una crónica pero no en un poema.
La figura de Castellanos es la figura de un hombre que ha visto la barbarie de la Conquista. Pero usted rescata la vertiente más humana del personaje...Sí, yo creo que a veces la severidad de Castellanos para juzgar algunos hechos de la Conquista pudo ser una de las causas de que se lo rechazara. Pero había un pecado grave que él cometía: y es que la barbarie de la conquista podía ser censurada por la crónica y por el discurso religioso, como el de Bartolomé de las Casas, pero que la poesía misma, que era considerada entonces la expresión superior del espíritu, lo más sublime, secundara esas críticas y nombrara toda esa atrocidad que había en la Conquista, tal vez no acababa de caber en el espíritu de la época. Esa debió de ser una de las muchas razones por las que se postergó su lectura y se aplazó la valoración de su obra.
Castellanos, ¿qué era?: ¿Un historiador, un poeta, un cronista?Vivió las vidas múltiples que vivía un hombre en el siglo XVI. Fue un letrado, un viajero, un marinero, un comerciante de perlas, un minero, un guerrero, un clérigo, un cronista y un poeta. Un mosaico de muchas cosas. Lo que sí creo es que la poesía a la que dedicó la última parte de su vida resumió todas las otras: lo mostró a él como letrado y también como hombre del Renacimiento, con una gran cultura humanística, una gran curiosidad por el mundo y la capacidad de arraigar en tierras distintas a la que había nacido.
Y la capacidad de aprender, que usted ha resaltado varias veces...Claro, porque él era un gran observador, cosa que caracterizaba a los hombres del Renacimiento. Ellos fueron los primeros que fueron a mirar el mundo. Leonardo da Vinci, León Battista Alberti, por ejemplo. Ellos no se imaginaban lo que iban a pintar, sino que iban a mirarlo. Aquella fue una época de grandes pinturas, de grandes frescos. El Renacimiento se caracterizó por su vocación abarcadora. Quería, en el arte, abarcarlo todo: todo tiene una aspiración de totalidad. Y Juan de Castellanos, en su relación con América, tuvo la misma aspiración: quería mostrarlo todo, y no sólo el gran panorama, sino cada uno de los detalles. A mí a veces se me antoja que uno podría definir su obra con una frase de El Aleph, de Borges, que dice:
“Vi convexos desiertos ecuatoriales, y cada uno de sus granos de arena”.
También castellanos aprendió a nombrar lo que no tenía nombre...Sí, y eso era especialmente difícil en aquel tiempo, porque la lengua castellana, una lengua muy rica, expresiva y madura, no tenía palabras para nombrar América y lo que era específicamente americano. Hay tal variedad de árboles, aves, insectos, animales, climas y geografías en América que la lengua española hecha para nombrar esta tierra europea no alcanzaba a abarcar todos los infinitos matices de esa paleta.
Entonces Castellanos, como un hombre audaz que era en términos intelectuales, tomó prestadas palabras de las lenguas indígenas del Caribe y de los Andes para llamar a eso que no tenía nombre en castellano. Muchísimas palabras indígenas que también fueron usadas por los cronistas, fueron usadas por primera vez por Castellanos, un poeta de lengua española. Y no sólo palabras, sino también maneras de describir, porque aún con palabras españolas él hizo el esfuerzo por describir, encontrar equivalentes y nombrar. Esto era no sólo un trabajo, sino una alquimia. Así creo que es como se inició el mestizaje de la lengua. Y ese mestizaje naturalmente tenía que ser muy incomprendido en un primer momento.
La lengua castellana tenía la aspiración no solamente de conquistar un mundo, sino también de persistir inalterable ella en él. Y eso no podía ser. Cuando la lengua entra en contacto con un territorio nuevo, ese territorio la llena de otra savia vital, de otra fuerza, de otra energía, de otros significados. Y bueno, si la literatura latinoamericana es hoy tan rica y poderosa y es capaz de convertirse en una de las más influyentes del mundo es porque en América ganó una fuerza nueva que ha sido capaz de influir, incluso, a la literatura española.